jueves, 13 de octubre de 2011

La sociedad del transistor.


Válvula de vacío o
termoiónica
El gran avance tecnológico producido en el área de las telecomunicaciones fue posible gracias a la invención del transistor, que produjo una especie de “efecto gatillo” desencadenando una sucesión de otros inventos que dieron lugar a que en solo 50 años el hombre pudiera sobrepasar límites inimaginables anteriormente.
Este pequeño componente electrónico fue el sucesor de la válvula de vacío, es decir, que cumplía la misma función, que era la de modificar y amplificar señales eléctricas; pero con una gran diferencia puesta en los materiales utilizados y en el funcionamiento. Mientras que la válvula de vacío funcionaba gracias al efecto termoiónico (desprendimiento de electrones en un material por efecto de la temperatura), utilizando como medio de conducción de la corriente eléctrica a un gas (electrónica de estado gaseoso), el transistor funciona debido a la propiedad que presentan los materiales semiconductores sólidos (electrónica de estado sólido) tales como el germanio y el silicio. Tal propiedad se manifiesta en la conducción eléctrica cuando se presentan sólo ciertas condiciones que pueden controlarse a voluntad.
Básicamente, lo que se produjo con la aparición del transistor fue un salto tecnológico, rompiendo con todas las estructuras y materiales utilizados anteriormente para el procesamiento y amplificación de las señales eléctricas.
Transistor
Este salto tecnológico trajo consigo la disminución en los costos de los componentes electrónicos y en el consumo energético de los aparatos, pero también otro aspecto sumamente importante como lo fue la miniaturización de los mismos, llegando a disminuir en cientos o miles de veces su volumen.
Para darse una idea de ello, basta solo con comparar una radio, un teléfono o un televisor actuales con respecto a sus primeros modelos; y por otra parte, apreciar la aparición de nuevos productos que lo tienen como componente fundamental: satélite de comunicaciones, computadora personal, medios ópticos de reproducción y almacenamiento de la información.
Hoy es imposible concebir un producto tecnológico relacionado con la información y las comunicaciones, sin la presencia del transistor y la tendencia permanente a la miniaturización hasta niveles en los cuales se ha logrado integrar (circuito integrado) miles o millones de transistores en un solo chip que de tan pequeño es capaz de pasar por el ojo de una aguja.
Transistor en
tamaño real
El procesamiento de la información y las telecomunicaciones han logrado velocidades enormes, acortado así las distancias y los tiempos haciendo que en la actualidad todo cuanto sucede se conozca en todo el mundo al instante, es decir, en tiempo real.
Este profundo cambio tecnológico produjo a nivel mundial otro gran cambio social conocido como “globalización” que comenzara a manifestarse a fines de los ´80, en el siglo pasado.
Hoy, prácticamente, no hay nada más importante que estar comunicados e informados y en esta vorágine de información en la que se está inmerso, a menudo se cae en la trampa tecnológica de creer estar informado, conocer y saber, cuando solo lo que se maneja es una enorme cantidad de datos imposibles de procesar para la mayoría de la gente.
Chip capaz de integrar miles o
millones de transistores
Con el transistor nace también un nuevo campo de investigación científica y tecnológica que determina o marca de alguna manera el poder de empresas multinacionales por sobre otras empresas y por sobre los países mismos. Comienza a manifestarse un cambio en la historia, los nuevos inventos, sobre todo en el campo de la electrónica, ya no son más propiedad de personas sino de corporaciones (el disco compacto fue desarrollado por Sony por ejemplo).
Dado el secreto de los conocimientos tecnológicos, cada vez hay menos gente que entiende y domina las tecnologías de punta y por otra parte cada vez gente que es mero usuario de los productos resultantes de aquellas.

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